El caso Buonanotte

Posted on diciembre 31, 2010

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Si se realizase una encuesta entre los amantes del fútbol de la argentina, la mayoría del público sentenciaría casi unánimemente que Diego Buonanotte posee condiciones de sobra para triunfar como estrella central en la primera de River Plate. Lo ha demostrado durante el Clausura 2008 cuando ganó el campeonato en rol protagónico bajo la tutela de Diego Simeone como entrenador, y ha sido participe de los complicados momentos de tambaleo del club del cual es hincha al compartir delantera y zona de volantes con innumerables jugadores que no han demostrado ni la más mínima jerarquía para ponerse la camiseta de uno de los clubes más importantes de la Argentina y el mundo.

Desgraciada e inesperadamente, Buonanotte sufrió en el año 2009 una tragedia automovilística en la que murieron tres de sus mejores amigos. Por esos milagros que se presentan muy de vez en cuando en violentos accidentes de tráfico, él solo padeció por heridas de segundo y tercer orden que no le impidieron seguir con la práctica activa del fútbol. Sin embargo, y pese a volver a las canchas anotando un gol en el estadio “Monumental”, jamás pudo conseguir el nivel que lo había catapultado a los escalafones más significativos del fútbol en la Argentina. No por una cuestión meramente física, sino por el impacto psicológico que le había producido el haber manejado el auto en el que se habían matado tres de sus más inseparables compañeros de la vida.

Con un sobreseimiento en lo que respecta a la cuestión judicial ya confirmado, Buonanotte podría haberse ocupado en los últimos meses de hacer un poco más placentera su estadía en River. Sin embargo, los vaivenes del fútbol lo han puesto frente a una encrucijada difícil de resolver. Hoy, el equipo que comanda Juan José López cuenta en la zona de delanteros con juveniles que han rendido cuando han tenido la oportunidad de saltar al campo de juego. Los casos de Manuel Lanzini, Erik Lamela y Roberto Pereyra son emblemáticos para comprender porque Buonanotte ha perdido terreno en la lucha por conseguir un lugar de privilegio.

A las dificultades dentro del verde césped, se suman los energúmenos que no pierden oportunidad de gritarle a Diego Buonanotte cuanta barbaridad se les viene a la cabeza sin siquiera reparar en el dolor y el sufrimiento que causa esto en un jugador que acumula mucha experiencia, pero tan solo 22 años de edad. Conocidas sus condiciones para jugar a la pelota, muchos equipos han consultado por sus servicios; el juvenil no descarta visitar nuevas tierras con la camiseta de la Universidad Católica de Chile, o recuperar un nombre ya ganado vistiendo la camiseta de Independiente, que ha sumado en las últimas horas a Matías De Federico.

Buonanotte tiene a su favor la banca de Daniel Pasarella, quien ha aprovechado todas las entrevistas concedidas en los últimos días a diferentes medios de comunicación para llenarle la cabeza al pibe, recordarle que fue el goleador del último conjunto campeón, y remarcarle que Mariano Pavone, Rogelio Funes Mori o el mismo Lamela no han podido conseguir lo que el sí: ser figura y máximo anotador de un equipo de River, con vuelta olímpica incluida. Para quienes disfrutan de los jugadores que alzan la bandera del buen fútbol, será un motivo de felicidad que Diego Buonanotte recupere su mejor nivel.

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